De Chozas a Chozas de la Sierra hasta llegar a Soto del Real pasando fugazmente por Soto de las Chozas, veremos cómo la historia y la etimología nos reservan sorpresas acerca del topónimo del que ya hemos conmemorado el cincuentenario.

Plaza del pueblo en la época del cambio de nombre.

 

Origen etimológico

 

El significado de choza al final de la Edad Media era el siguiente: “Casa y propiamente la cavaña (sic) donde se recogen los pastores. Díxose choça, quasi chota, por ser el lugar donde tienen encerrados los cabritillos o corderos mamantones; y a las noches, cuando vienen las madres les dan de chotar o mamar. Algunos sospechan su nombre arábigo”[1]. Esta definición confirma el carácter humilde y ganadero que tuvo esta localidad fundada por pastores segovianos a finales del siglo XIII.

 

Variaciones sobre Chozas

 

Al principio de sus días el municipio se conocía con el nombre de Chozas o Chozas de Manzanares por su pertenencia a la jurisdicción del Real de Manzanares, señorío que tras pasar por varios nobles terminó en heredad en manos de la Casa del Infantado en 1445. El primer cambio en el topónimo lo tenemos registrado hacia 1670, cuando, según se constata en la documentación, a Chozas se le añade el apellido “de la Sierra”, a no dudar, para diferenciarlo de otros lugares homónimos que existían en la Península.

 

Curiosamente hemos encontrado un documento anterior de mediados del siglo XIV que recoge juntas las dos denominaciones que con el tiempo adquirió el municipio. Nos referimos al Libro de la Montería de Alfonso XI en el que se citan los reales cazaderos que existían en los montes y dehesas de Castilla en esa época. En esta obra se menciona, dentro de las monterías del Real de Manzanares, la conocida como el Soto de las Chozas: “El Soto de las Chozas es un buen monte de puerco en ivierno (sic), et es en el Real. Et este non ha voceria. Et es la armada en Cerro Berrocoso, cabo las Chozas”. Al parecer la montería recorría las márgenes del arroyo Escaramujal aguas arriba hasta lo alto del “cerro Berrocoso” (actual Berrocosa) donde esperaban las armadas la subida de los jabalíes.

 

Cambio de nombre

 

El azar, que a veces adopta la forma de un duende burlesco proclive a jugarnos malas pasadas, quiso que en épocas tan recientes como a mediados de la pasada centuria se produjese el último cambio. Paradójicamente, Chozas, que a lo largo de toda su historia había pretendido separarse de la jurisdicción del Real de Manzanares, acabaría adoptando el nombre del antiguo señorío del que había formado parte hasta principios del siglo XIX. A lo largo de la Edad Moderna son recurrentes los pleitos en los que Chozas alega que el propio concejo compró el término municipal a sus antiguos propietarios, los quiñoneros de Segovia, y que por ello no pertenecía al señorío del Real. De esta forma, los choceños pretendían evitar tener que compartir sus pastos y montes con los vecinos de Madrid y del resto de pueblos del Real.

 

Incoación del expediente

 

El 5 de octubre de 1956 los vecinos solicitan por una inmensa mayoría (la solicitud es firmada por 160 vecinos) a la Corporación Municipal que inicie los trámites para sustituir el nombre de Chozas de la Sierra por considerarlo despectivo e inapropiado a su historia y a su desarrollo urbanístico. En el informe de justificación firmado por el secretario del Ayuntamiento, D. Octaviano Morcillo, se afirma: “… este nombre con relativa frecuencia se presta a la ironía tosca y grosera, desmereciendo y ofendiendo con ello a los habitantes de esta localidad […] evitando así bromas y adjetivos más o menos mortificantes para el vecindario”.

 

Requisitos legales

 

Según la Ley de Régimen Local de 17 de julio de 1945, y el artículo 22 del texto articulado y refundido de 24 de junio de 1955, preceptúan que el nombre y capitalidad de los municipios podrán ser alterados previo acuerdo del Ayuntamiento e informe de la Diputación Provincial respectiva con la aprobación del Consejo de Ministros, a propuesta de la Gobernación. La base 13 y el artículo 121 atribuyen al Ayuntamiento la facultad de proponer la alteración del nombre del municipio, y la base 53 y el artículo 22 exige el quórum de determinado número de votos de los concejales para la validez de acuerdos municipales sobre esta materia.

 

Tramitación del expediente

 

La Corporación hace suya la propuesta del vecindario y la moción respecto al cambio de nombre es aprobada por unanimidad en sesión extraordinaria celebrada el 30 de noviembre de 1956, siendo alcalde D. Fernando Palomino Pérez. La iniciativa cuenta con los informes favorables de los funcionarios locales, a saber, de los maestros,  M.ª del Carmen Moreno Moreno y Constantino Sánchez, el párroco, Pedro Morales Manzano, el juez de paz y el comandante del puesto de la Guardia Civil.

 

Sin embargo, no todo el mundo estaba de acuerdo con la petición del cambio de nombre. La Real Academia de la Historia emite un informe en contra de la sustitución de la denominación alegando que en España existen al menos dos docenas de pueblos que se llaman Choza, Chozas, Chozo y Chozuelas, cuyos habitantes no consideran el nombre deprimente. También se argumenta que existen otros topónimos que aluden a arquitecturas humildes como cuevas, cabañas e, incluso, alcantarillas, “que podrían alegar iguales remilgos, con lo que el Nomenclator español cambiaría en un tanto por ciento muy crecido”. Tampoco justifican los técnicos de la Academia el cambio por razones históricas.

 

Pese a ello el expediente sigue su curso y contará con el apoyo de la Diputación Provincial y finalmente el Consejo de Ministros, en reunión del 18 de marzo de 1959, aprueba el cambio de nombre solicitado por lo que en lo sucesivo se denominará “Soto del Real”.

 

Teorías sobre el cambio de nombre

 

Dicen las malas lenguas que fue el arzobispo Morcillo quien impulsó el cambio de nombre por considerar el antiguo muy vulgar. Si bien no hemos encontrado documentación que vinculase directamente al arzobispo, es muy posible que apoyase la propuesta y que gracias a su influencia política el expediente llegase a buen puerto.

 

Otra teoría sostiene que el cambio de nombre fue fruto de una votación popular entre tres opciones: Soto del Real, Alameda de la Sierra o mantener el antiguo de Chozas de la Sierra. Esta hipótesis que aparece en varios estudios sobre el pueblo no tiene un apoyo documental ni tampoco hemos encontrado ninguna fuente oral que la acredite por lo que habría que situar dicha teoría dentro de las aguas jurisdiccionales de las “leyendas rurales”.

 

 

Juan Sobrino

 

Placa con el antiguo nombre del pueblo.

 

 

 

[1] Dotú, Javier (1994): Origen y significado de los nombres de los pueblos de la Comunidad de Madrid. Madrid: JD Ediciones.