Plaza de la Villa y Ayuntamiento

 

  • El pleno municipal aprobó ayer el último de los pagos de los más de 2,5 millones de euros de deuda que el Ayuntamiento arrastraba desde el ejercicio 2011-2015 y que el actual gobierno ha cancelado anticipadamente en tan solo cuatro años

31 de julio de 2019. El Ayuntamiento de Soto del Real consigue eliminar 2.5 millones de euros de deuda municipal en 4 años. El equipo de gobierno ha presentado al pleno, a lo largo de los últimos cuatro años, distintas amortizaciones dentro del Plan de cancelación anticipada de la deuda municipal, para sanear una deuda bancaria que ascendía a 2,5 millones de euros en 2015 y que, desde hoy es de 0 euros.

“Nuestro objetivo desde el primer día que entramos en el Ayuntamiento ha sido sanear las cuentas municipales para ahorrar a los vecinos el pago de cientos de miles de euros en intereses bancarios, que, gracias a la cancelación de la deuda, han podido destinarse a otras inversiones,” explica Juan Lobato, alcalde y concejal de Hacienda. 

Con la aprobación de la última amortización, la deuda bancaria municipal se sitúa, a día 30 de julio de 2019, en 0 €. Esto ha sido posible gracias a la gestión eficiente con la que se abordó el trabajo en el ayuntamiento desde 2015 y a los superávits que año tras año han presentado los ejercicios económicos. La buena gestión económica ha permitido la amortización total de la deuda bancaria y situar a Soto del Real en el mapa de los pocos municipios con deuda bancaria 0 €.

Los importes destinados al pago de intereses bancarios asociados a créditos han pasado de los 176.440 € en 2015, cuando arrancó la legislatura, a 2.263 € en 2019 y a 0 € a partir de este momento.

“Gracias a la disminución progresiva de deuda, durante estos cuatro años hemos podido bajar el IBI al mínimo legal y bajar otros muchos impuestos (agua, basuras, plusvalías, etc.); además de lanzar grandes proyectos como la recepción de urbanizaciones o la construcción del Centro de Arte y Turismo, que ha supuesto una revolución cultural en Soto”, concluye Lobato.